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La gestión del Instituto de Bachillerato

Conseguida la cifra reglamentaria de alumnos en el segundo año (250 estudiantes), el alcalde D. Clemente Díaz Ruiz se dirigió de nuevo al Ministerio, organismo que le reclamó la cesión oficial de los terrenos para la construcción del centro.

Entonces, el primer edil municipal pensó en D. Leopoldo Werner, conde de San Isidro, quien le encaminó a su hermana Blanca, que poseía unos terrenos apropiados para el caso, pues debían estar dentro de la población y reunir las dimensiones establecidas.

Doña Blanca Werner ofreció sus terrenos gratuitamente, pero expresó un inconveniente: Su terreno medía algo más de 7.000 metros cuadrados, pero no 9.000, que eran los requeridos por el Ministerio. Sin embargo, Doña Blanca se comprometió también a resolver el problema. Ella conocía al colindante con el que negoció permutar esos terrenos anexos con otros que ella poseía en el Chaparral (en el partido de Mijas).

Doña Blanca se ocupó personalmente de todo el proceso burocrático y directamente escrituró al Ministerio los terrenos, una vez resueltos los trámites de la permuta.

En prueba de agradecimiento a tan generoso gesto, la corporación municipal acordó poner el nombre de “Blanca Werner” al nuevo Instituto, que se inauguró en el último trimestre de 1975, sustituyendo entonces al Colegio Reconocido, que completó una andadura de cinco años. Aquel encomiable proyecto educativo de la década anterior se había convertido en toda una realidad. Fuengirola, potencia turística de primer orden, cobraba el lugar que le correspondía en el concierto educativo provincial.

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