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Estudio dinámico de los presupuestos del centro

El acceso a los presupuestos anuales del Instituto de Bachillerato de Fuengirola ha sido laborioso en lo que respecta a los tres primeros años, ya que hemos tenido que revisar los dos archivadores A-Z, donde se guarda una contabilidad rudimentaria, sacando manualmente cada una de las aportaciones del Ministerio de Educación, aportaciones que fueron altas en frecuencia, pero bajas en asignaciones. Las aportaciones del Ministerio de Educación en los cursos siguientes aparecen asentadas en libros de contabilidad y actas de Claustros y Consejos de Dirección.

En el curso 82-83 se lleva a cabo el trasvase del Ministerio de Educación a la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía, sin que tal eventualidad tuviese efectos significativos en la contabilidad o en el registro de ingresos y gastos. A partir de aquí, las aportaciones económicas y presupuestarias de la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía son fáciles de rastrear.

Hemos elaborado un cuadrante para visualizar plásticamente la evolución de aportaciones económicas de la Administración al Centro:

Evolución de los presupuestos del I. B. de Fuengirola desde su creación en 1975 hasta 1997 en cuanto a las aportaciones de la Administración

 

       Curso Académico                     Pesetas

Curso 75-76
314.700
Curso 76-77
624.755
Curso 77-78
454.124
Curso 78-79
937.681
Curso 79-80
1.617.754
Curso 80-81
1.919.743
Curso 81-82
2.164.136
Curso 82-83
2.479.421 (*)
Curso 83-84
3.083.785
Curso 84-85
3.999.011
Curso 85-86
4.163.145
Curso 86-87
4.715.884 (**)
Curso 87-88
6.763.951
Curso 88-89
7.322.677
Curso 89-90
7.609.212
Curso 90-91
6.860.956
Curso 91-92
7.779.281
Curso 92-93
8.258.692
Curso 93-94
9.037.905
Curso 94-95
9.427.548
Curso 95-96
9.849.311
Curso 96-97
8.949.970

 

(*) En el curso 82-83 se lleva a cabo el trasvase del Ministerio de Educación a la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía.

 

(**) El presupuesto total para el curso 86-87 ascendía, en realidad, a 7.171.873 pesetas, pero 2.455.989 pesetas fueron destinadas a la puesta en marcha del Instituto de Bachillerato de Mijas.

Con estas asignaciones, más las exiguas tasas de Secretaría, el Centro ha tenido que ir funcionando año a año. Con esas cantidades ha habido que atender: fotocopiadoras y multicopistas, Biblioteca, papel, pintura del recinto, mantenimiento habitual de instalaciones y mobiliario, material para todos los Seminarios Didácticos, fluido eléctrico, suministro de agua potable, teléfonos, etcétera.

Lógicamente, estos presupuestos siempre han venido siendo insuficientes para las necesidades del Centro. Los Directores y sus Equipos siempre han querido hacer muchas cosas, pero se han encontrado habitualmente con el freno de los presupuestos.

Los presupuestos han evolucionado anualmente al alza, con ligeras subidas, salvo en el curso 90/91, donde se aprecia una cierta bajada, quizás debido a que ese porcentaje se haya desviado al I.E.S. de Los Boliches, inaugurado ese curso escolar.

En el curso 86/87 se produce un aumento muy importante, pasando de los 4.163.145 pesetas del curso anterior a 7.171.873 pesetas. Sin embargo, este incremento desproporcionado se produce porque 2.455.989 pesetas de ese montante van destinadas a la puesta en marcha del futuro Instituto de Bachillerato “Sierra de Mijas”, ese curso escolar Extensión del Instituto de Bachillerato de Fuengirola.

En definitiva, los presupuestos asignados por la Junta de Andalucía a los centros escolares, como el que nos ocupa, son siempre insuficientes para atender las principales demandas de los mismos. Por ello, las reformas han de solicitarse con base en las partidas presupuestarias específicas de la Consejería de Educación, partidas que suelen agotarse con proverbial rapidez.

Quizás para corregir estas endémicas carencias, el nuevo Reglamento Orgánico de los Centros Escolares de Andalucía pretende dar autonomía a los Centros Públicos, para que funcionen de forma similar a los Colegios Privados, posibilitando el que los Centros Públicos generen ingresos e incluso puedan programar actividades extraescolares que sean financiadas por los propios estudiantes.

Esto va a complicar la administración de los centros, pero puede suponer un alivio importante en la resolución de sus carencias.

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