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Las instalaciones. Reformas y mantenimiento

La primera preocupación por las instalaciones del Centro la encontramos en la segunda sesión de Claustro del curso escolar 1977/78, celebrada el día 28 de noviembre de 1977. El Director informa de una petición que había realizado al Delegado del Ministerio de Educación referente a las necesidades del Centro:

- Una Biblioteca básica.

- Un Laboratorio de idiomas.

- Un Salón de Actos.

- Un Laboratorio de Física y Química.

- Un Laboratorio de Ciencias Naturales.

- Ampliación del Instituto para el curso 1979/80.

Como puede comprobarse, el Instituto se había quedado pequeño un par de años después de su inauguración. Todas las reivindicaciones del Director, Francisco Caballero Mesa, se irían satisfaciendo, con la excepción del Laboratorio de Idiomas, que sigue siendo una asignatura pendiente, si bien ahora se prefiere en forma de Aula Informatizada de Idiomas, más acorde con los nuevos tiempos. De las instalaciones solicitadas, la construcción del pabellón pequeño y del Salón de Actos fueron las más vistosas, aunque todas tenían su importancia.

En el inventario de edificio e instalaciones del curso escolar 82/83 nos encontramos con los siguientes datos:

- Aforo del Centro: 900 alumnos.

- Número de aulas normales: 23.

- Número de aulas pequeñas: 3.

- Número de locales para seminario: 11.

- Laboratorios: 2 (Química y Ciencias Naturales).

- Instalaciones deportivas: 2 pistas polideportivas en muy mal estado.

- Gimnasio: 1 (con el material muy deteriorado).

- Vestuarios: 2 (muy pequeños e insuficientemente acondicionados).

- Duchas: 4 (dos para varones y dos para hembras).

La existencia de 23 aulas suponía la incorporación del pabellón pequeño, que añade ocho aulas a las quince disponibles en el pabellón principal. Este último consta de dieciséis aulas, pero una de ellas se empleaba ya en este curso como Sala de Profesores. Los dos laboratorios solicitados en 1977 son ya una realidad.

En la Memoria de Fin del Curso 1989/90, el Director del Centro, Carlos Echeverría, describe la masificación del Instituto, lo que ha venido siendo una constante a lo largo de los últimos veinte años:

“El segundo hecho que ha marcado este curso -segundo en el tiempo, pero el más importante de todos- ha sido el exceso de alumnado que hemos tenido que padecer en el Diurno. Casi 900 alumnos, 24 grupos, los primeros y segundos a 40 y 41 alumnos respectivamente, son demasiados alumnos para este Instituto. Este hecho ya motivó las protestas del profesorado a comienzo del curso, pero la inexistencia de alternativas nos ha obligado a prescindir de la Biblioteca y del Aula de Proyecciones para poder alojar a sendos grupos de alumnos; nos ha obligado a veces a impartir las clases en Aulas en las que materialmente no cabían los 41 alumnos, nos ha obligado a prescindir de los posible desdoblamientos de grupos en los módulos complementarios; nos ha obligado a soportar en algunos casos horarios sobrecargados; nos ha obligado a padecer un `síndrome de niños por todas partes´. En suma, ha hecho aún más difícil de lo que ya estábamos acostumbrados el poder llegar con bien a este final de curso.

 

Afortunadamente, está prevista para el próximo curso la apertura de un Instituto en Los Boliches, con lo cual el próximo curso probablemente podamos respirar un poco y recuperar esa Aula de Proyecciones y esa Biblioteca.(...)”

En 1990 se adjudican las obras de rehabilitación de los vestuarios e instalaciones sanitarias del Gimnasio y la construcción de un Seminario y Almacén para el material de Educación Física. Inicialmente, estaba previsto que las obras estuviesen terminadas en el primer trimestre de 1991 pero, sin embargo, éstas comenzaron después de Semana Santa. En junio de 1991 no sólo no habían finalizado, sino que se encontraban paralizadas por problemas burocráticos, lo que originó la protesta del profesorado.

Durante el curso 92/93 se llevó a cabo la sustitución del vallado del Centro, que se encontraba en un lamentable estado, suponiendo la consecución de uno de los objetivos trazados el año anterior. Durante el periodo estival, se procedió a pintar todas las aulas y pasillos y a la sustitución de un número de persianas que estaban en mal estado por otras nuevas y metálicas.

Durante el curso 93/94 se solicitó un presupuesto especial para la reforma de los servicios, que se encontraban en mal estado, y el revestimiento de la parte baja de aulas y pasillos con azulejos. A la postre, se conseguiría la reforma de los servicios y el revestimiento de los pasillos y accesos del pabellón principal.

En el curso 94/95 la masificación hace que el Aula de Medios Audiovisuales y la Bibliotecas, liberadas en el curso 90/91, vuelvan a ser utilizadas como aulas de clase, además de los laboratorios, el Salón de Actos e incluso las aulas de los grupos que estaban en ese momento en Educación Física.

En la Memoria de Dirección de Final del curso 94/95 se insiste en el problema que ocasiona el que las pistas de deportes estén a pie de aulas, proponiéndose como posible solución la cesión de terrenos colindantes al Centro para poder alejar las pistas deportivas de las aulas.

Al año siguiente, curso 95/96, se solicita a la Delegación de Educación un presupuesto especial para la reforma de los servicios y el alicatado de los pasillos y de las aulas del pabellón pequeño. Dada la escasez de presupuesto, esta demanda no fue atendida, quedando comprometida para cuando el Centro entre en L.O.G.S.E.

En la Memoria de Final del curso 96/97, el Director del Centro, Cristóbal González, refleja su preocupación por las instalaciones del Instituto en los siguientes términos:

“Acorde con el Programa de Dirección, uno de los aspectos que centraron gran atención de nuestro esfuerzo fue la petición de reforma de las instalaciones del Centro. Durante el primer mes en el cargo (julio de 1996) se estuvo revisando pormenorizadamente las instalaciones del Instituto, elevándose el 1 de agosto un INFORME al Delegado Provincial de Educación, en el que se pedía un estudio de las necesidades del centro, que se habría de hacer entre la Administración y el Consejo Escolar. El Informe reflejaba la situación general del centro, enfatizando la masificación de las aulas. Finalmente, se exponían una serie de propuestas concretas y se solicitaba una audiencia con el Delegado para tratar personalmente la problemática planteada.

 

Se contó con el inconveniente de que el actual Delegado Provincial accedió al cargo justamente dos meses antes de recibir nuestro Informe, lo que supone que necesitaría varios meses para dominar el trabajo de su Delegación en la provincia”.

Ese INFORME refería los principales carencias del Centro en cuanto a instalaciones, problema que se había convertido en endémico para la Comunidad Educativa:

“En cuanto a las instalaciones, el verano pasado se acometieron unas obras -de alicatado, principalmente- que mejoraron sensiblemente el aspecto interno del edificio principal, pero que resultan totalmente insuficientes para las carencias que tenemos. El revestimiento de la mayor parte de los voladizos y de buena parte de la superficie inferior de fachadas está en pésimo estado. Se necesita un estudio en profundidad del inmueble para acometer obras de gran envergadura.

 

En consonancia con la escasez de espacio, la masificación del centro es el aspecto más preocupante. Si nos falta espacio es porque hay un exceso de alumnos. Este año académico 95/96 hemos alcanzado los 1.500 alumnos, de los que casi 600 cursan Estudios Nocturnos.

 

Ante este contingente, las aulas de usos específicos han desaparecido en “beneficio” de aulas docentes. El aula que funcionaba como Biblioteca está cortada longitudinalmente, sirviendo la mitad para guardar los libros, y la otra mitad es utilizada como aula para uno de los grupos. No disponemos de Aula para de Idiomas ni para Música.

 

Los compañeros de Educación Física apenas si disponen de un gimnasio desfasado y dos pistas deportivas a pie de aula, con los consiguientes trastornos para toda la comunidad escolar. Cuando hace mal tiempo se las ven y desean para poder impartir sus clases. Sólo la profesionalidad y experiencia permite sacar el tema adelante.

 

El “Salón de Actos” tampoco reúne unas condiciones mínimamente aceptables, siendo utilizado para claustro de profesores, clases de música, clases de teatro, celebración de exámenes, etc.

 

Es necesaria un aula específica para Informática y la sustitución de todo el Equipo Informático, ya que el actualmente existente es muy antiguo (9 ordenadores del “Plan Alhambra” -6 INVES y 3 OLIVETTI- ubicados en un pequeño habitáculo lúgubre) y el continuo desarrollo informático ha provocado que ese material quedase obsoleto. Informática es el E.A.T.P. más solicitado, sin que pueda satisfacerse la demanda por falta de espacio y material.

 

Necesitamos un Aula de Tecnología, imprescindible para adaptarnos a la E.S.O., que se implantará probablemente el próximo curso”.

El INFORME acababa con una propuesta de soluciones, de las que nos ha parecido conveniente transcribir las enumeradas como cuarta, quinta y sexta, que hacen referencia específica a las instalaciones:

“4ª) Resulta imprescindible que esa Delegación Provincial de Educación, en colaboración con el Consejo Escolar del centro, haga un estudio del centro sobre el terreno y decida que papel va a desempeñar éste en un futuro inmediato. El centro necesita una serie de reformas que podrían estar condicionadas por las expectativas de futuro. Así, el alicatado de los pasillos del pabellón anexo o el revestimiento de vuelos y parte de las fachadas de los edificios requerirían una actuación en breve.

 

5ª) El nuevo equipo informático debería venir acompañado del aula correspondiente, pues es poco estimulante continuar con las clases de años anteriores.

 

6ª) El aula de Tecnología debería de ser planificada de modo que su ejecución no perturbara las clases y estuviese terminada para el próximo curso 97-98. Por tanto, la planificación debe llevarse a cabo en un futuro inmediato”.

El 10 de marzo de 1997 visitó el Instituto D. Antonio Sánchez, arquitecto de la Delegación, quien inspeccionó las necesidades del Centro y evacuó el correspondiente Informe, que obra actualmente en el Negociado de Planificación. Según nos informan, las actuaciones se han dividido en dos grupos: las más urgentes y de menor presupuesto (que podrán ser acometidas en breve) y las de más envergadura (que habría que incluirlas en los presupuestos del próximo ejercicio).

En la Memoria de Dirección de Final del Curso 1996/97, Cristóbal González apunta una perspectiva en la línea de atenuar la masificación del Centro, lo que supondrá un ajuste más racional entre instalaciones y alumnado:

“Desde la Dirección se ha conseguido fijar en 35 el número de alumnos por clase en Primero de B.U.P. para el próximo curso, rebajando en 6 estudiantes por clase la media del curso actual. Así figura en el acta de la Comisión de Escolarización: 8 grupos (90 repetidores y 190 plazas de oferta para nuevos alumnos), que completarán la cifra de 280 estudiantes. Las normas de escolarización para el próximo curso permiten esta ratio, pero en todo caso supeditada a la coletilla `siempre que lo permita la oferta de puestos escolares´ (artículo 18 de la ORDEN de 11 de marzo de 1997, sobre escolarización y matriculación de alumnos en la Comunidad Autónoma de Andalucía para el curso 1997/98). Esta circunstancia y la liberación del Aula de Biblioteca a comienzos de este curso 1996/97 suponen los primeros pasos en la desmasificación del Centro, y van en consonancia con la propuesta hecha por este Director en el Consejo Escolar de 12 de septiembre de 1996, repecto a la reducción de la matrícula para el próximo curso, en base a la masificación que sufría el Centro”.

El nuevo Director del Centro para los próximos cursos, Carlos Echeverría Miguel, ha retomado las necesidades del Instituto en materia de instalaciones, habiendo ordenado pintar el pabellón principal durante la época estival, con cargo a los presupuestos del Centro, así como la realización de pequeñas actuaciones que mejoren el ornato del recinto. Ya en este mes de septiembre, habrá de ponerse en contacto con la Delegación Provincial de Educación para la ejecución de las obras de menor envergadura, comprometidas durante el curso pasado, y para la planificación de las de mayor envergadura, que serán imprescindible para la implantación de la L.O.G.S.E. el próximo año, por estas fechas. La incorporación al nuevo sistema educativo debe convertirse en la oportunidad insoslayable para el remozamiento general que necesita el Instituto de Bachillerato de Fuengirola, tras 22 años de sobrefuncionamiento docente.

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